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Colitis nerviosa o síndrome de intestino irritable: No mata, pero no deja vivir

por Mtra. Mariana Alvarez Aceves

Octubre 04, 2008

Sección: Salud General | Tags: Depresión Dieta Enfermedades Estrés

Si sufre con frecuencia de dolor abdominal y sus evacuaciones son irregulares, con tendencia al estreñimiento, a la diarrea o a ambos y tiene además sensación de llenura, e inflamación o distensión que aumentan el volumen de su abdomen, obligándolo a aflojar su ropa, usted podría tener síndrome de intestino irritable. Este es uno de esos trastornos de los que se ha dicho que “no matan, pero no dejan vivir”. Sin embargo, existen tratamientos y modificaciones a los hábitos que pueden disminuir significativamente las molestias.

Otros términos se han usado para nominar a este trastorno, como colitis nerviosa, colitis neurogénica o colon espástico.

Qué es la colitis o síndrome de intestino irritable

Los síntomas de este síndrome parecen estar relacionado con distintos tipos de trastornos. Por un lado, se le ha encontrado relación con alteraciones de los movimientos del colon o intestino grueso. Por otro lado, las relaciones más convincentes encontradas son en cuanto a alteraciones de la sensibilidad de las vísceras u órganos internos. Esto es, una persona con síndrome de intestino irritable podría tener un umbral doloroso menor en ciertas secciones del intestino, por lo que siente dolor con un volumen de distensión del recto o del intestino que a otra persona no le causaría ninguna molestia.

Aunque el estrés empeora los síntomas, no se ha comprobado que éste sea la causa. No se conoce con exactitud cuál es la causa universal de estas alteraciones, pero se han propuesto diversos posibles factores:

  • Factores fisiológicos. Estos factores incluyen a la hipersensibilidad del intestino a las situaciones normales, alteraciones del movimiento del intestino en respuesta al estrés o a la ingestión de alimentos, alteraciones en el manejo de los líquidos por parte del intestino o a alteraciones de tipo hormonal.

  • Factores afectivos. La ansiedad y la depresión puede modular la presencia y severidad de los síntomas.

  • Factores del comportamiento. Estos factores se relacionan con la capacidad individual de sobrellevar la enfermedad, la dieta y los medicamentos ingeridos.

Sin embargo, podría haber otros posibles factores relacionados aún desconocidos o poco estudiados.

La edad promedio en que comienzan a aparecen los síntomas está entre los 20 y los 29 años, aunque el mayor número de casos se observa entre los 45 y 65 años. El síndrome de intestino irritable o colitis nerviosa como con frecuencia se le llama, es una de las principales causas de visitas al especialista en gastroenterología por los incómodos síntomas que ocasiona, que afectan la calidad de vida de quien los padece.

Trastornos psicológicos y síndrome de intestino irritable

Los trastornos psicológicos pueden desempeñar un papel importante en el desarrollo de este síndrome, puesto que la función intestinal se altera como respuesta al estrés y a otros factores emocionales. Se ha encontrado que alrededor del 50% de quienes sufren este padecimiento intestinal cursan con algún cuadro psicológico y de alguna manera el colon es el órgano de choque de sus emociones.

Síntomas

Los síntomas más comunes son gases, estreñimiento, diarrea, heces poco abundantes, sensación de defecación incompleta, pujo para evacuar, presencia de moco en las heces e inflamación o distensión abdominal. En algunos casos suelan alternarse el estreñimiento y la diarrea en la misma persona.

Con frecuencia se presenta dolor que no está muy bien localizado. Puede abarcar toda la mitad inferior del abdomen solo uno de los dos cuadrantes inferiores (izquierdo o derecho). Tampoco es raro el dolor en el epigastrio. El dolor puede ser de dos tipos:

  1. Dolor constante que se agrava después de las comidas o la actividad física y no disminuye con la expulsión de gases o defecación, con el reposo ni con la aplicación de calor a la pared abdominal.
  2. Dolor tipo cólico normalmente seguido de la expulsión de gases o heces que lo alivian.

Es frecuente que el dolor se presente en las mañanas, cuando inicia la actividad del colon o intestino grueso.

La distensión abdominal puede aumentar francamente el volumen del abdomen obligando a quitarse o aflojarse prendas de vestir apretadas. Generalmente la distensión es mínima por las mañanas y aumenta gradualmente a lo largo del día. Se presenta con frecuencia junto con estreñimiento y no con diarrea y puede empeorar después del consumo de alimentos grasosos, condimentados o muy ricos en fibra.

Estos síntomas pueden presentarse de forma continua o tener exacerbaciones y remisiones al pasar las semanas, meses o años, habiendo quienes incluso se acostumbran a sus síntomas.

Además, entre el 25 y el 50% de los pacientes pueden sufrir de otros trastornos como dolor de cabeza, dolor de espalda, fatiga, disfunción eréctil, síntomas urinarios, dermatitis, alteraciones del gusto o del olfato, náuseas, eructos, entre otros.

Diagnóstico

El diagnóstico se puede hacer a través de los siguientes criterios diagnósticos:


Criterios diagnósticos de Roma II

Por lo menos 12 semanas no necesariamente continuas durante los 12 meses previos de malestar o dolor abdominal que tiene dos de las siguientes características:

  1. Alivia con la evacuación; y/o
  2. Se asocia con cambios en la frecuencia de las evacuaciones; y/o
  3. Se asocia con cambios en la consistencia o forma de las evacuaciones.

Criterios de apoyo:

  1. Menos de 3 evacuaciones a la semana
  2. Más de tres evacuaciones al día
  3. Evacuaciones duras
  4. Evacuaciones sueltas o líquidas
  5. Pujo para evacuar
  6. Urgencia para evacuar
  7. Sensación de evacuación incompleta
  8. Moco durante la evacuación
  9. Llenura o inflamación abdominal

Predominio de diarrea: uno o más de 2, 4 o 6 sin la presencia de 1,3 o 5. Predominio de constipación: uno o más de 1,3 o 5 sin la presencia de 2,4 o 6


Tratamiento

Para el éxito del tratamiento es necesaria una completa comprensión por parte del médico y del enfermo de cuáles son las características de la enfermedad y la demostración de que no existe ninguna enfermedad orgánica que pudiera estar ocasionando la sintomatología.

No existen medicamentos específicos para el síndrome de intestino irritable puesto que su fisiopatología no se conoce con exactitud. Los medicamentes que se empleen se dirigen a tratar el síntoma predominante de cada caso. Entre los posibles medicamentos a usar se encuentran suplementos de fibra, espasmolíticos (para reducir el dolor), antidiarreicos, antidepresivos, etc.

Como parte del tratamiento no farmacológico se incluyen terapias de relajación, hipnosis y otros procedimientos psicoterapéuticos.

Por otro lado, es necesario seguir un plan de alimentación adaptado a las necesidades individuales de cada persona, que tendría como objetivos aliviar los síntomas, aportar los nutrimentos necesarios y normalizar o mantener un peso corporal saludable.

En algunos casos los productos lácteos, el chocolate, el huevo o los productos de trigo pueden desencadenar los síntomas, pero la restricción de estos alimentos debe hacerse sólo en función del análisis de cada caso en particular.

Es necesario evitar cualquier restricción excesiva, creando en el paciente la seguridad de que las pequeñas desviaciones a la dieta, si bien pueden incrementar las molestias, no serán causa de daños irreparables o de lesiones reales al tubo digestivo.

Es más importante que el paciente siga una dieta normal, bien equilibrada y que responda a sus necesidades individuales. Las medidas dietéticas que suelen funcionar a la mayoría de los pacientes incluyen el consumo de una dieta rica en fibra (20 a 30 gramos diarios) y sin estimulantes, como la cafeína. Los alimentos como las verduras fibrosas, frutas con cáscara, cereales integrales, avena y leguminosas son buenas fuentes de fibra, por lo que debe ponerse especial atención a su consumo. También es conveniente estimular el consumo de una cantidad adecuada de agua, por lo menos 1.5 a 2 litros.

Fuente:

  1. Villalobos, J. (2003). Principios de gastroenterología. México: Méndez editores.
  2. Vargas, D. (1998). Gastroenterología. México: Mc Graw Hill Interamericana. 233 pp.

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Acerca del autor

Author image La Mtra. Mariana Alvarez Aceves es Licenciada en Nutrición por la Escuela de Dietética en Nutrición - ISSSTE, en la Ciudad de México y Maestra en Administración de Sistemas de Salud por la Universidad Autónoma del Estado de México. Desde hace 12 años ha trabajado en la consultoría privada de Nutrición y orientación alimentaria. Durante los últimos 8 años se ha dedicado también a la docencia en la Universidad Autónoma del Estado de México. Además, ha laborado en el Instituto Nacional de Pediatría, en el Centro Médico Dalinde y en la Dirección General de Servicios Médicos de la UNAM.

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