Es probable que muchos padres no sepan exactamente como deben manejarse las papillas para bebé, lo que puede provocar que el pequeño no las acepte o que se ponga en riesgo su salud.
La alimentación durante el primer año de vida del bebé es de vital importancia, tanto para la salud del niño como para la formación de hábitos que durarán toda la vida. A esta temprana edad el pequeño es más susceptible de sufrir enfermedades o accidentes por un mal manejo de sus alimentos. Es por ello que los padres deben poner atención hasta en los pequeños detalles, como la forma de calentar, servir y almacenar la comida del bebé.
Cómo calentar las papillas del bebé
- Las sopas y comidas con carne son mejor aceptadas por los pequeños cuando se sirven calientitas. Es recomendable calentarlas a baño maría (si la comida es industrializada, el fresco deberá destaparse antes de calentar).
- El uso del horno de microondas no es lo más recomendable porque se pueden formar burbujas de vapor muy caliente que pueden provocar que el alimento se derrame o salpique o pueden quemar al bebé. Si en determinado momento es indispensable usar este sistema de calentamiento, es conveniente que se use la potencia más baja.
- Si ha preparado más papilla de la que el bebé podría comer, o va a destapar un frasquito que probablemente el bebé no se terminará, separe sólo la cantidad que considere suficiente para calentarla, y guarde el resto en un recipiente bien tapado en el refrigerador. Solo si es necesario caliente un poco más.
Cómo servir los alimentos del bebé
- Los cereales deben servirse mezclados con leche materna o de fórmula, jugo o agua. La temperatura puede individualizarse según el gusto del bebé. Generalmente, tanto la temperatura ambiente como la tibia son bien aceptadas.
- Los jugos deben servirse a temperatura ambiente. Calentarlos haría que se pierda parte de la vitamina C.
- Las papillas de fruta y postres pueden servirse a temperatura ambiente o temperatura del refrigerador.
- Las comidas con verduras y carnes o sopas deben calentarse ligeramente para acentuar su sabor y para habituar al bebé a la temperatura a la que habitualmente se sirven este tipo de platillos al resto de la familia.
Cómo refrigerar las papillas para bebé
- Cuando se va a usar menos cantidad de alimento del que se preparó o del que contiene un frasco, debe refrigerarse cuidadosamente para que conserve su calidad y sabor.
- Cada vez debe sacarse del recipiente solo la cantidad que será usada con una cucharita bien limpia para calentarla en otro recipiente.
- El recipiente que esté sirviendo para almacenar debe estar bien limpio, debe taparse perfectamente y guardarse en el refrigerador.
- Los restos de alimento que haya dejado el bebé en su plato nunca deben volver a guardarse. Deben ser desechados.
- Las papillas bien almacenadas en refrigeración pueden guardarse hasta por dos días. Pasado ese tiempo deberán desecharse.
