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Videojuegos: ¿La nueva fuente de la juventud?

por Mtra. Mariana Alvarez Aceves

Septiembre 24, 2009

Sección: Salud mental | Tags: Adultos Mayores

Con frecuencia se ha escuchado que Investigadores de diferentes instituciones y partes del mundo alertan sobre el riesgo de los videojuegos para la salud mental y física de los niños, han detectado crisis epilépticas, alteraciones del nervio óptico, migrañas, obesidad y tabaquismo entre los menores que se exponen mucho a los videojuegos.

Por el lado contrario, estudios recientes han encontrado una relación entre jugar videojuegos de estrategia complejos y una mejor memoria entre otras habilidades cognitivas. En otros estudios se ha sugerido que los cerebros de los adultos mayores pueden concentrarse mejor cuando son entrenados a través de estos juegos.

Con seguridad, el tipo de juegos que se prefieran y el tiempo que una persona se exponga a ellos pueden hacer la diferencia entre un pasatiempo benéfico y un hábito dañino.

hombre joven jugando videojuegos

Algunos investigadores con fondos de la National Science Foundation están examinando que tipo de juegos son los mejores para reducir el envejecimiento del cerebro.

Los beneficios para “rejuvenecer” el cerebro dependerán del tipo de videojuego que se elija. Algunos videojuegos podrían no solo mejorar la memoria sino también el pensamiento rápido, la toma de decisiones y algunas habilidades visuales como la coordinación ojo-mano. Otros juegos solo son divertidos y relajantes, pero aún de estos juegos, se puede obtener algún nuevo aprendizaje al tratar de ir mejorando el puntaje; y siempre que el cerebro aprende algo nuevo se forman nuevas sinapsis o conexiones entre las neuronas, las que podrán emplearse también para otras tareas.

Además, los expertos opinan que las tareas y retos completamente nuevos son los más efectivos. Así que un juego nuevo y diferente puede traer más beneficios que un juego complicado que se ha jugado ya infinidad de veces.

Por otro lado jugar videojuegos puede resultar relajante. Al concentrarse en el juego, la mente se despeja de todo lo demás lo que puede ayudar a reducir los niveles de estrés. A su vez, reducir los niveles de estrés puede favorecer un pensamiento más claro y objetivo.

De hecho, algunas casas de retiro para adultos mayores han comenzado ya a agregar “noches de videojuegos” entre sus actividades. Además, el porcentaje de personas que compran videojuegos para descargarlos en sus ordenadores o teléfonos celulares es sorprendentemente más alto de lo que muchos podrían creer.

hombre maduro jugando videojuegos

Aunque los videojuegos no pueden prevenir enfermedades como la demencia o el Alzheimer, si pueden hacer más lenta la progresión de los síntomas en personas que las padecen y retrasar el proceso de envejecimiento cerebral. Probablemente muchos adultos piensan que los videojuegos son una pérdida de tiempo. Pero si se seleccionan los juegos adecuados y se les asigna un propósito tal vez no lo sean.

Algunos ejemplos de videojuegos de los que se ha sugerido que pueden mejorar alguna o algunas habilidades mentales son:

  • Tetris, que es un rompecabezas de video que consiste en hacer encajar piezas geométricas que caen por la pantalla.
  • Crazy taxi, que es un juego de manejo.
  • Brain Age, que combina problemas matemáticos rápidos, ejercicios de lectura y desafíos gramaticales.
  • Echochrome, en el que se manipulan laberintos en tercera dimensión.
  • Bejeweled, en el que se tienen que formar líneas de figuras iguales.

Existen juegos de estrategia disponibles para las más modernas consolas de videojuegos, para descargar en la computadora, en pequeños consolas portátiles y hasta hay versiones para llevar en el teléfono celular y solo unos minutos de juego al día son suficientes para lograr los beneficios propuestos.

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Acerca del autor

Author image La Mtra. Mariana Alvarez Aceves es Licenciada en Nutrición por la Escuela de Dietética en Nutrición - ISSSTE, en la Ciudad de México y Maestra en Administración de Sistemas de Salud por la Universidad Autónoma del Estado de México. Desde hace 12 años ha trabajado en la consultoría privada de Nutrición y orientación alimentaria. Durante los últimos 8 años se ha dedicado también a la docencia en la Universidad Autónoma del Estado de México. Además, ha laborado en el Instituto Nacional de Pediatría, en el Centro Médico Dalinde y en la Dirección General de Servicios Médicos de la UNAM.

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